¨Qu se le podr¡a hacer decir, si ello no fuera risible, al extraviado texto de Ignacio Anzo tegui despus de la versi¢n lacano-hegeliana del cristianismo cat¢lico arrojada por el marxista chestertonizado de Zizek a guisa de cachetada a la posmodernidad dionis¡aca o budaica, o bien despus del gran parteaguas delegado ?frente a los abismos insondables de la Teor¡a Cr¡tica y el new age? por Sloterdijk en torno a una historia de la filosof¡a sin filosofemas dirimida entre qu¡nicos pedestres herederos de Di¢genes y c¡nicos ilustres descendientes de Luciano, o aun despus de la santa trinidad enunciada por el anti-antiplatonista Badiou formada por fil¢sofos sofistas y antifil¢sos? Este moroso y negligente vagabundeo con escalpelo descartable y sin hoja ?al que le falta el mango? por los textos anzo teguianos y su contorno, estira una glosa salteada acribillada por salteadoras elipsis donde lenguajeramente tropieza el concepto casual ora con el tropo arcaizante o el giro coloquial, mientras amaga desplegar una larga ristra de inesperadas confrontaciones, que entre fintas ceremoniosas y s£bitos golpes il¡citos, en