El amor no entiende de límites, ni tampoco, distancias. Enamorarse a primera vista es un verdadero flechazo. Somos almas que conectamos tanto en el espacio físico, como en el plano espiritual. Y esa misma fue mi experiencia, cuando inesperadamente conocí a mi otra mitad. Mi alma gemela, otra parte de mi ser. Un encuentro por destino que rompió con todos los paradigmas de mi vida. La busqueda del balance y el despertar de la conciencia me llevaron a experimentar más allá de lo simple y ordinario. Convirtiéndome en una mariposa digna de sus alas, reluciendo mi propio brillo oculto. Una histori areal de profundos sentimientos, amor incondicional, superación y transformación. A lo largo de nuestra existencia tenemos la posibilidad de conocer a muchas almas gemelas, en cambio una única llama gemela que dara un grito trascendental a nuestras vidas, y no cualquiera tiene suerte de conocerla