: Los niños y las niñas necesitan tiempo para aprehender el mundo que habitan. Los adultos viven apurados, y se olvidan de respetar esos tiempos de aprendizaje tan fundamental. El tiempo tiene nombre nos muestra que cada persona tiene su tiempo, ni muy rápido, ni muy lento, y que eso está bien. Un recordatorio para los adultos, para bajar la velocidad y detener la mirada para contemplar el maravilloso proceso de desarrollo de los más pequeños.