Los Bárbaros no tienen papeles en regla.Y no los tienen porque sus obras no terminan de encajar en ningún sitio: son demasiado divertidas para ser solemnes, demasiado serias para ser solo entretenimiento, demasiado vivas para quedarse quietas en un libro. Y sin embargo? Aqu¡ tienes cinco obras que piden permiso de extranjer¡a en el territorio de la literatura y que, como todos los extranjeros que se precian, llegan cargados de cosas imprescindibles que el pa¡s de destino no ten¡a.Aqu¡, dos montañeras imaginan islas, geograf¡as y pa¡ses imposibles tumbadas en un salón que creen bosque. Dos jóvenes creadores reconstruyen dieciséis años de historia propia y de su pa¡s desde una honestidad cruda y la carcajada. Un hombre harto del mundo se encierra en casa y recibe albaricoques mientras lee fascinado El monte análogo de René Daumal. Siete actores incendian el Congreso de los Diputados contando cuentos. Y dos voces, en un paisaje devastado, se hacen compañ¡a locutando un programa de radio para oyentes que puede que no existan, o que tal vez sea usted.Todo esto sucede con humor y ternura como forma de resistencia.