Para hacer su pastel de cumpleaños, el señor Pettson y su gato tienen que conseguir todos los ingredientes y esa tarea se convierte en una aventura cómplice para los dos simpáticos personajes, y también para el lector, ante la incomprensiva mirada de los vecinos. Las ilustraciones, muy descriptivas, refuerzan la narración para los que se inician en la lectura en solitario.