El 16 de diciembre de 1996 mi familia sufri¢ el asesinato de uno de los suyos, en lo que podr¡amos considerar una masacre. El suceso fue divulgado de inmediato por los medios masivos de comunicaci¢n como noticia de £ltima hora. Algunos de nosotros, por tal raz¢n, nos enteramos de la tragedia a travs de las im genes transmitidas por los telenoticieros. Este hecho marcar¡a definitivamente no s¢lo el curso de nuestras vidas, sino el tipo de duelo que debimos soportar despus, desencadenado en el momento mismo de la emisi¢n y recepci¢n de esas im genes de violencia. En este trabajo de investigaci¢n pretendo llevar al lector, a travs de esta experiencia familiar de la muerte violenta y de sus im genes circuladas en los medios, a cuestionarse la forma, la utilidad y los mensajes del registro visual de la violencia cuando se hace noticia.