Las piedras pueden curar. Sin embargo, también pueden
producir el efecto contrario provocando que una persona
enferme. Una piedra que cura puede procesar la
información de la enfermedad y transmitirla al siguiente
usuario. Por este motivo es importante que las piedras
que son utilizadas para la curación o que son llevadas
durante un largo periodo de tiempo encima, se limpien
siempre muy bien. Las piedras pueden transmitirnos
fuerza, aunque también pueden perder esa fuerza.
Por ello, deben ser recargadas continuamente.
Las piedras no solo tienen capacidad para purificar y
proteger el cuerpo y la mente del ser humano, sino que
también pueden hacer lo mismo con lugares y espacios.
Circulan numerosas teorías que tratan de explicar
cómo funciona este proceso, pero no todas pueden ser
demostradas. En esta pequeña y práctica guía el experto
en piedras curativas Michael Gienger ha recopilado
todos lo métodos de purificación, descarga y recarga de
piedras curativas, probadas personalmente por él y por
sus numerosos colaboradores y alumnos.