Para leer poesía hay que ir con el mismo recogimiento con el que se va a orar, si queremos percibir la luz emergente de lo más profundo de las entrañas del poeta. Comprender su mensaje concentrado en cada poema. El verdadero poeta no es solo aquel que sabe componer sonetos dentro de una métrica, sino el que desnuda su alma despojándose de lo superfluo, haciendo del sentimiento y la reflexión el misterio del sueño. Sacando de las tinieblas a la luz, la esencia de la vida. Buscando siempre la verdad del ser humano, y la belleza de todo lo creado.