una de las características más destacadas del paisaje cultural, arquitectónico y urbanístico de nuestras ciudades a comienzo del siglo xx en europa, es el abandono del uso de la manzana cerrada y la retícula ortogonal, que tradicionalmente habían servido como herramientas para el crecimiento de nuestras ciudades, por el bloque y el polígono. para volver con determinadas invariantes a finales de los años 60, buscando además de su demostrada capacidad, para la organización básica de los procesos de urbanización, la recuperación de la urbanidad perdida.