Vivimos en una sociedad materialista rodeados de objetos y de confort. Paradójicamente, todos hemos experimentado que poseer demasiadas cosas no siempre nos acerca a la felicidad que nos venden los anuncios. Analizando el asunto vemos que una cantidad razonable de objetos, en cambio, sí nos ayuda y nos genera ventajas. La pregunta a la que nos enfrentamos es: ¿con qué me quedo? ¿qué y cuántos objetos me proporcionan algo valioso?
El «minimalismo» es una filosofía de vida que ya defendían los filósofos, los sabios y los profetas a lo largo de toda la Historia, pero que reaparece con fuerza en nuestros días para reestablecer la cordura frente el consumismo descontrolado de los últimos años.