Abelardo Posso Serrano fue en efecto un testigo presencial de muchas manifestaciones de su servicio exterior. Hizo carrera durante m s de 40 a¤os, desde las escalas m s bajas del sistema, hasta la categor¡a de Embajador de la Rep£blica. En el relato de su experiencia aparece velada unas veces y otras de manera expl¡cita, una cr¡tica a algunos comportamientos de superiores jer rquicos y colegas, particularmente cuando se dejan a un lado las exigencias que se aplican con severidad a quienes se resisten a utilizar otras herramientas, para ascensos y traslados, que no sean sus autnticos mritos. En la descripci¢n de la recreaci¢n de la Academia Diplom tica y en los entornos del oficio de la diplomacia, aparece di fanamente el desprop¢sito de la designaci¢n de agentes diplom ticos por amistad o parentesco con las autoridades de gobierno o por presiones pol¡ticas. Las memorias del Embajador Abelardo Posso Serrano pretenden dejar en claro que un pa¡s peque¤o, no puede darse el lujo de improvisar sus agentes diplom ticos, pues puede ponerse en riesgo los intereses nacionales y en cualquier caso, suelen deter