IMÁGENES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA. TOMO I. SELECCIÓN DE ESTUDIOS DEL PROF. DR.

IMÁGENES DEL PODER EN LA EDAD MEDIA. TOMO I. SELECCIÓN DE ESTUDIOS DEL PROF. DR.

 

98,00 €
IVA incluido
Consulta disponibilidad
Editorial:
UNIVERSIDAD DE LEON
Año de edición:
2011
Materia
Historia
ISBN:
978-84-9773-564-3
Páginas:
543
Encuadernación:
Rústica
98,00 €
IVA incluido
Consulta disponibilidad

Presentación.
Agradecimientos.
Curriculum abreviado del prof. Fernando Galván Freile.
"La Carta de arras otorgada por el Conde Rodrigo Martínez: un ejemplo temprano de iconografía nobiliaria".
"Música, juego y espectáculo en la Biblia Románica de San Isidoro de León".
"Iniciales, orlas y otros elementos decorativos del Códice".
"Representaciones bélicas en el arte Figurativo medieval: particularidades del caso hispano".
"El Libro de las Estampas modelo para algunas de las vidrieras de la Catedral de León".
"Los libros litúrgicos y espirituales en la Edad Media".
"Miniaturas en fragmentos de códices del archivo diocesano de Astorga (circa l200)".
"Origen y difusión del modelo iconográfico de la Virgen Eleusa en la Península Ibérica".
"La producción de manuscritos iluminados en la Edad Media y su vinculación a las monarquías hispanas".
"Los manuscritos iluminados".
"Texto e imagen en el Códice Wigiliano: la visión del mundus?.
"Arte y monarquía en León".
Manuscritos iluminados en Sefarad durante los siglos del medievo.
"El libro relicario de la Catedral de Astorga".
"Iconografía, ornamentación y valor simbólico de la imagen. El Códice Albeldense?
"El Antiphonaríum Monasticum de la Abadía de Santo Domingo de Silos (ms. 9) y su ornamentación".
"Entre la diversión y la transgresión: a propósito del humor en las artes plásticas medievales".
"Un ejemplo de topografía urbana en el Siglo X: la visión de la Ciudad de Sevilla en el Códíce Emilianense".
"El proceso de internacionalización de la miniatura en tomo al año 1200 en la Península Ibérica: el Antifonario y el Martirologio de Las Huelgas Reales de Burgos".
"Manuscritos iluminados y monarquía en los siglos X y XI".
Imágenes reales, imágenes de justicia en la catedral de León.
Microarchitectures dans les arts plastiques hispaniques autour de 1200 et leurs relations avec l?architecture monumentale.
"Pintando arquitecturas/arquitecturas pintadas: las construcciones figuradas en el Códice Albeldense?.
El "Liber Canticorum et horarum? de Sancha (B.G.U.S., MS. 2668): entre la tradición prerrománica y la modernidad.
"La imagen de la Edad Media en el Cómic: entre la fantasía, el mito y la realidad".
"Iconografía del soberano en la alta edad media hispana: propaganda y legitimación".
Culto e iconografía de Tomás de Canterbury en la península Ibérica (1173-1300).

LA CARTA DE ARRAS OTORGADA POR EL CONDE RODRIGO MARTÍNEZ: UN EJEMPLO TEMPRANO DE ICONOGRAFÍA NOBILIARIA
El documento en el que se centra nuestro breve estudio se custodia en el Archivo de la Catedral de Valladolid y es una de las piezas más notables del mismo, tanto por el contenido como por la excepcional ornamentación que presenta.
Se trata de una carta de donación o de arras, fechada el 21 de noviembre de 1129, en la que el conde Rodrigo Martínez entrega una serie de heredades a doña Urraca Fernández; ambos contrayentes son miembros de familias muy destacadas de la nobleza peninsular.
Por lo que respecta a la tipología documental, las características son similares a las de otras piezas contemporáneas, como puede comprobarse en cartas del mismo Archivo de la Catedral de Valladolid.
Sin que restemos interés a los aspectos históricos o diplomáticos, nuestra atención se dirige hacia la poco común ornamentación que presenta el documento y que ha suscitado el interés de los que lo han estudiado6. Sin embargo, no es frecuente que un documento de estas características o similares presente este tipo de decoración. Existen algunos ejemplos muy semejantes en documentos aragoneses, si bien el contenido de los mismos nada tiene que ver con el que estamos analizando. Nos referimos a la Donación del rey Pedro I a la diócesis de Huesca-Jaca, a dos de las copias de las Actas del Concilio de Jaca y a la Donación de Ramiro I y su hijo Sancho a San Pedro de Jaca9.
En todos estos casos se trata de miniaturas relativamente simples, realizadas a pluma y con un cromatismo muy limitado. Por el parecido formal con la que es objeto de nuestro estudio, destacaríamos la de la Donación del rey Pedro I, en la cual aparece el soberano entronizado, entregando el documento al obispo; el monarca se sienta sobre un trono alto, mientras que el prelado lo hace sobre una silla curul.
Tampoco es habitual la figuración de miembros de la nobleza en las artes plásticas hispanas de los siglos anteriores al gótico, si bien existen notables excepciones, como la presencia de la condesa doña Sancha en el Libro de las Estampas o condes tan significativos como Raimundo o Enrique, ambos de la casa de Borgoña, cuyas efigies aparecen el Tumbo A compostelano.
Estamos, por lo tanto, como ya señalábamos líneas arriba, ante una iconografía realmente novedosa y poco común dentro del panorama artístico hispano del siglo XII.
Los contrayentes han sido figurados en la parte inferior del documento, en una superficie relativamente amplia, lo que nos indica la importancia que se le concede a la imagen.
Ambos personajes aparecen sobre dignos asientos, dirigiendo su mirada el uno hacia el otro, en idéntica actitud: el conde alarga su mano izquierda en la que sostiene la carta de arras, que es recogida por su esposa con la mano diestra. A los dos protagonistas se les concede una trascendencia similar, puesto que han sido representados al mismo tamaño y a idéntica altura, sin que se observe jerarquización alguna.
En este sentido resulta remarcable el hecho de ambos porten los mismos atributos, atributos que no son otros que los empleados para las figuraciones de los monarcas, utilizándose una iconografía que, por sus características y simbolismo, parecería exclusiva de los soberanos.
El conde Rodrigo aparece portando una serie de objetos y ataviado con unas vestiduras que corresponderían a la dignidad de un rey de la época.
El primer elemento destacado es el trono sobre el que se sienta15. Es de sobra conocido que los asientos dignos no son una característica exclusiva de la iconografía regia, sino que con frecuencia se ha utilizado como complemento de las imágenes de la divinidad, santos, evangelistas, obispos, etcétera16. Sobre el asiento se dispone un almohadón cilíndrico, con remates esféricos, ornado con un reticulado17; esta pieza textil es muy común en las representaciones de la época y especialmente en las manifestaciones bizantinas. El escabel también es un símbolo de dignidad, que aísla al personaje que apoya en él sus pies, separándolo del suelo; este valor simbólico se justifica en el caso de efigies de monarcas19, deidades, santos, o altas jerarquías eclesiásticas, sin embargo nos resulta un tanto extraño en el caso que nos ocupa.
El manto es una prenda que también se puede considerar como regalia, pues la vestidura que mejor identifica la figura del soberano, al menos durante los siglos de la alto y plenomedievales; así lo pone de relieve Isidoro de Sevilla cuando, en su Historia de los Godos, señala, refiriéndose a Leovigildo: ?Fue el primero que hizo aumentar el erario y el fisco, y también fue el primero que se presentó a los suyos en solio, cubierto de vestidura real; pues antes de él, hábito y asiento eran comunes para el pueblo y para los reyes?. En una línea similar se expresan las Partidas de Alfonso X: ?Vestiduras fazen mucho , (...). E los sabios antiguos establecieron, que los Reyes vestiesen paños de seda, con oro e con piedras preciosas, porque los omes los puedan conoscer luego que los viesen a menos de preguntar por ellos?21. Es un modelo de manto muy amplio, ricamente ornado y anudado sobre el hombro derecho, siguiendo una tipología característica del románico.
Sobre su cabeza ciñe una especie de corona esférica, que bien podría tratarse de un tocado; no nos parece, en absoluto, lógico pensar que un conde lleve una corona, atributo regio por excelencia23. Sin embargo, la extraordinaria similitud que guarda con los modelos representados en otras miniaturas, no nos queda duda de que el objeto figurado es, en efecto, una corona; nos referimos a las que portan algunos de los soberanos del manuscrito 1513 de la Biblioteca Nacional de Madrid.