Nuestros or¡genes se remontan a la primera explosi¢n sideral, cuyos efectos maravillosos contin£an transformando el universo y la vida de los hombres, que como todo y todos, incrementan sin remedio la entrop¡a del universo, contribuyendo a su ®caos vital¯, del cual el amor es uno de sus resultados. Ad n es un hombre fuerte con un alma dbil; con una avidez por vivir ?como si fuera el primer hombre sobre la tierra? esparciendo su simiente para poblar el mundo. Es el gnesis de un hombre, hijo de la adversidad, que no duda en cambiarlo todo por el placer de yacer junto a todas las Evas del para¡so. S¢lo una hecatombe como la ca¡da de un meteorito puede modificar su vida de paria y hacerlo humano. Y hay una Eva, representada por Adelaida, cuya sensibilidad es imposible de abarcar. Ella es un universo en s¡ misma. Una mujer £nica que escribe poes¡as y que ha logrado palpar con todos los dedos de sus manos el latido de la vida. Y un Salvador, contempor neo de Adelaida y muchacho de los mandados, que a pesar de su timidez y debilidad corporal, posee una vocaci¢n mesi nica para identificarse con las injusticias d