"el arte entre la tecnología y la rebelión: en torno al ''''68", nos infunde también el compromiso de resituar y activar el legado estratégico de las vanguardias locales en el contexto latinoamericano, en su modeo de operar frente a la institucionalidad hegemónica del arte contemporáneo. su lectura nos reconduce a actuar a través de prácticas que vuelvan a estrechar lazos entre lo colectivo, lo social y participativo, sensible e interdisciplinario porque, en definitiva, cada generación vuelve a soñar a la anterior, y como dice yuyo noé: "arte y pueblo es una misma cosa, pero bajo una condición: que tenga el pueblo el poder". semejante interpelación solo es posible si vuelve a inscribirse el arte como imaginación y creación poética-social en la disputa por el sentido del lenguaje.