¡Qué bichos más raros! Y encima están por todos los lados. Son imprevisibles, pueden sacar de sí lo mejor y lo peor, lo más bello y lo más feo. Pero es lo normal, es lo propio de su condición. La condición humana, llena de matices, de colores, de formas? Como los relatos y haikus aquí dibujados, expresión a gritos de lo asombroso de estos bichos fascinantes, aunque no siempre para bien?
Estos relatos y haikus se hicieron en distintas épocas y lugares. Algunos, en la mesa de la cocina; otros, en parques, en trenes, en habitaciones de hospital, etc. Todos ellos carecen de una «habitación propia».