A modo de presentación
En el vientre materno
1. Inicios
2. Hacia el vacío
Primeras experiencias
3. El encuentro
4. Del hambre, la sed, el deseo y las pasiones
5. Descanso...
6. Descubrimientos y exploraciones
7. Jugando a la pérdida
8. Indicios
9. «Existe, puesto que lo amo»
10. Soledades habitadas
11. Mesa compartida
12. La voz que clama
13. La voz se vuelve palabra
14. ¡No!
15. En las alturas
16. Regalos y retenciones
Los años de la niñez
17. El instante sin sombra...
18. Creaciones
19. Ensayos de fraternidad
20. La pregunta por la muerte
21. Jugar para vivir
22. ¿Soy lo que tengo?
23. Tanteando trajes
24. «Hacerse como niños»
25. Te di las llaves
Pubertades y adolescencias
26. Hay otra en mi reflejo
27. Independencias
28. Odre nuevo
29. Lecturas
30. Colectivo singular
31. Cerrando los ojos
32. Río de agua viva
33. Rompiendo moldes
Gestas de juventud
34. Jugarse la vida
35. Explosiones
36. Cruces y encrucijadas
37. Ir haciéndonos
38. Conspirando con la vida
39. Momentos de expansión
La llegada progresiva del adulto
40. El desafío de soltar
41. La disponibilidad a lo frágil
42. Mi huella
43. En la cocina
44. En los albores del miedo
45. Tejedurías
46. Autoridades y autorías
47. Sabor a poco
48. «Del todo y hasta todo»
49. La liturgia del ciruelo
50. El fuego de las entrañas de la tierra
51. Amasar la fraternidad
52. Vivir en común
53. La fecundidad que no alcanzo a contener
Aceptar las partidas
54. Desgranar para contemplar...
55. «El tiempo sucede»
56. Resistencia irresistible
57. Casi un adiós (jugando al escondite)
58. Subversiones del tiempo
59. Sola y a cargo...
El «Tercer tiempo»
60. El sabor de lo sutil
61. Cómo acompañar a las piedras
62. El fruto del fruto
63. Huella imperceptible
64. El descaro del viento
65. Envejecer o seguir creciendo
66. Mirando los fuegos artificiales
67. Un último salto
Pasados los cuarenta y cinco y con la certeza de que mi fuego no se queda en paz, apareció la necesidad de volver a mirar mi historia y esbozar una nueva narración. He comprobado que será provisional, pero hoy me resulta significativa, como renovado ensayo para seguir nombrándome.
He procurado ponerme en la piel de un ser humano, una mujer, a lo largo de su devenir vital: desde la oscuridad prenatal hasta el segundo parto, el de la muerte. De ahí brota este libro, como un intento de bucear con mis sencillas herramientas en «la humanidad».