Si Proust recuperó su infancia al morder una magdalena, Mica recupera su juventud al darle un sorbo a una cerveza artesana. El lúpulo opera en ella su magia, y desentierra de sus entumecidas neuronas amnésicas los años de rock, de amistad, de rodar por los escenarios y bares de León, de viejos amores corrosivos? Desde ese afortunado trago, los recuerdos empiezan a gotear lentamente, pero los suyos parecen no tener interés en ayudarla a llenar el vaso?De flashback en flashback, va reconstruyendo el Lego de su huidiza identidad, luchando contra El Conejo Blanco y su insistencia en que despierte, contra su psiquiatra y sus píldoras, contra su hermana gemela ausente, y contra su tesis literaria inconclusa. Todo parece conducirle a Trueca, el pueblo minero donde ella y su hermana se criaron con su abuela. ¿Pero es necesario remontarse tan atrás? ¿Cuánto recordamos de lo que presenciamos de forma inconsciente? ¿Puede oír una persona en coma? ¿Hasta qué punto nuest