Este libro entra de lleno en los debates contemporáneos sobre el papel de las humanidades y el pensamiento sin alinearse con ninguna de las posiciones habituales. El autor afirma que la noción misma de cultura, tal como ha cristalizado en nuestros días, entorpece la comprensión del presente y el pasado, y que la tarea de las artes, de las ciencias humanas y del pensamiento habría de repensarse precisamente a partir de la eliminación de ese obstáculo.