El sargento García ?blanco de burlas a causa de su nombre? tiene como función encauzar a las prostitutas que se niegan a pagar protección, pero esta vez recibe una orden más peligrosa que no puede desobedecer: la de intrusar una casona en Martínez y robar el contenido de su caja fuerte. No tiene nada que temer. La casa está temporalmente desocupada, hay un plano de ella, y la zona será liberada la noche del robo. Solo falta el especialista en cajas fuertes, y el único capaz cumple una larga condena en Devoto.
Así comienzan los problemas para el sargento, que se verá arrastrado por un atroz remolino
incapaz de controlar.