Con la astucia y la simpatía propia de los estafadores, Carlos le reabre las puertas a los
piratas financieros internacionales, hipoteca al futuro y monta la ilusión de una bonanza en la
que todos quieren creer. Pero, detrás de la escenografía dorada, reptan oscuros intereses:
narcotraficantes, putas, asesinos, traidores, quirománticos y terroristas. Cada cual tratando de
llevarse su parte de la torta antes de que caiga el decorado, se acaben la pizza y el champán y la
fiesta termine.