este libro trata de la centralidad de la fotografía como práctica, aparato y lenguaje durante la dictadura militar en chile. en ese contexto, marcado por la desinformación, saturado de noticias falsas, encubrimientos y montajes de todo tipo, la autora se pregunta: ¿cómo visibilizar y diseminar la verdad del crimen de la desaparición forzada? ¿cómo y a quién exigirle justicia por el crimen denegado? ¿cómo garantizar la seguridad de las y los fotógrafos y cómo resistir la autocensura? ¿cómo visibilizar la denuncia y la protesta si incluso la circulación de imágenes era censurada?