Santiago Carrillo llega a Ucrania sin presupuesto ni respaldo económico y con el desquicio vital a cuestas tras emigrar de Buenos Aires a Madrid: mochilas cargadas con equipo precario, hurtos en tiendas para sobrevivir y la fantasía recurrente del corresponsal de guerra como último intento de redención personal. Sin embargo, lo que encuentra en el terreno dinamita cualquier épica bélica aprendida en el cine. A través de una crónica descarnada, ácida y sin condescendencia, La guerra que los parió recorre las contradicciones de una sociedad bajo asedio: la rutina hedonista de los clubes nocturnos de Kyiv frente a la inminencia del reclutamiento forzoso; el rescate de animales domésticos en zonas arrasadas; el testimonio de civiles y supervivientes de la masacre de Bucha; las secuelas físicas y psicológicas de los campos de priosioneros; la infiltración del imaginario nazi y la presencia de las milicias de ultraderecha en las gradas de un partido de fútbol; y las contradicciones diplomáticas del gobierno de Volodímir Zelenski. Este libro es tanto la radiografía brutal de un país agredido como el retrato íntimo