«Es una selva la paternidad, una frondosidad hacia arriba y hacia abajo». Esta novela habla de padres e hijos, de la dificultad de amar contra el tiempo o, más bien, pese al tiempo y sus trampas. Un narrador desencantado, desorientado, asiste a la extinción del amor, al dolor de envejecer y de ver crecer o envejecer a quienes ama, mientras, sumido en una profunda crisis (personal, amorosa, existencial), se cuestiona su propia identidad. Encuentra en la literatura, la suya y la de otros, un asidero en su particular naufragio. También un hilo con el que dar sentido al paso del tiempo y entender las mutaciones sociales de su época. Entretanto, conversa con personajes reales o imaginarios, vivos y muertos, en un diálogo en el que ficción y realidad, del mismo modo que sucede en la literatura, van de la mano hacia un final, por qué no, levemente esperanzador.