¿Es usted proabortista o antiabortista? ¿contrario o favorable a la eutanasia? ¿Partidario de informar al paciente o de engañarle?. Tal forma de preguntar conlleva planteamientos dilemáticos y respuestas disyuntivas (sí o no, blanco o negro). Cuando los medios airean semejantes cuestiones, dividida la opinión pública en extremismos por presiones ideológicas de índole política o religiosa, resulta difícil tratar los problemas con seriedad científica y ética.