La poesía de Carlos Doñamayor pone voz a los intrincados sentimientos amorosos en una muestra de sus poemas de amor de los últimos 25 años (1995-2019). El autor vuelve a asombrarnos con la peculiar sutileza de su lenguaje en un ejercicio de preciosismo verbal fluido y claro, tan sugerente como cautivador, que refleja con exquisitez las emociones amorosas. En el centro de ellas el deseo, el incontenible deseo que las vertebra. Y la constante referencia al cuerpo como protagonista portador y receptor de dones. En los versos de Al trasluz del deseo se deslizan ataviadas (y desnudas) de mujer actual, las diosas de la belleza, la lujuria, el deseo y la pasión: Inanna, Istar, Atargatis, Astarté, Afrodita, el autor se rinde ante sus luces, aunque conoce bien el dolor de sus sombras: Mujer, desnuda exactitud, deseo atraído, caudal. Soy penuria de ti, irreductible, aunque el tiempo transcurra. Erotismo, deseo, acción, amor y desamor se entretejen en 69 ejemplos (no podría ser otro el número) que se abren inexorablemente a disfrutar de continuadas y minuciosas relecturas.